El modelo Cambiemos, peleado con la matemática

Cuando las cuentas no cierran ... ¿es posible gobernar con deficit gemelos sin depender del endeudamiento externo?

El año pasado nuestro país tuvo el segundo déficit comercial más grande de su historia moderna. La diferencia entre lo que se exporta y se importa superó los 8 mil millones de dólares, dólares que Argentina no emite y que, por lo tanto, debe sacar de algún lado. Como la “lluvia de inversiones” no fue más que una tibia garúa, Cambiemos hizo –al igual que en 2016- uso y abuso de una herramienta harta conocida en nuestro país: el endeudamiento externo. En lo que va de gestión, Caputo y compañía tomaron más de 140 mil millones de dólares en concepto de préstamos bajo diversas modalidades, en distintas plazas y monedas.

El año 2018 se encamina a romper ese record de déficit (consultores amigos del gobierno no escatiman en afirmar que vamos camino a un rojo comercial superior a los 13 mil millones de dólares) pero con una salvedad no menor: ya no hay crédito internacional barato. El gobierno no termina de comprender que el escenario internacional cambió profundamente y que Estados Unidos es ahora el impulsor de la suba de intereses y la protección comercial. Dos lineamientos que hacen inviable el modelo de Cambiemos, un modelo de valorización financiera y re-primarización económica que se puede financiar únicamente con endeudamiento externo. Pero vamos por partes.

La situación internacional se está complejizando, la suba de la tasa de interés en los bonos del tesoro americano impacta de manera directa en la tasa de interés que paga Argentina cuando toma deuda en el mercado, es decir: el costo de endeudarsepara Argentina es la tasa de Estados Unidos más un spread (el Riesgo País). La estrategia de Cambiemos consistía en hacer rollover de deuda aprovechando,justamente, la baja del riesgo país que implicó el cambio de Gobierno.Dicho en criollo, esto es: tomaba nueva deuda al 7% para cancelar deuda vieja que pagaba el 9%. Este clásico proceso permite reducir la carga de los intereses en el stock de deuda remanente, aunque no resuelve el problema de la deuda en sí, dado que no reduce el stock.

El problema de esa estrategia es que eso sólo se puede hacer si la tasa que Argentina paga va bajando en el tiempo, es decir: si baja su riesgo país. Desde que Estados Unidos comenzó a subir su tasa de interés a principios de 2018, el riesgo país de Argentina no paró de subir. Ahora si Cambiemos quieren cancelar deuda vieja tomando deuda nueva, incrementa el peso de sus intereses: cancela deuda al 7% pero endeudándose al 9%.

Sólo hasta mediados de marzo, el riesgo país de Argentina había subido más de 63 bases (o sea, 0,6 puntos porcentuales), 10 veces más que lo que subió el de Brasil (un país con un gobierno ilegítimo, donde mataron una militante política y donde el principal candidato a presidente puede ganar una elección desde la cárcel). Esto se da porque en el mercado ven los números de Argentina con estupor y dudan de la capacidad de repago de nuestro país, algo lógico. Un país que tiene la mayor sangría de dólares de su historia (por el déficit comercial y la fuga de capitales) y que pretender tomar casi 20 puntos del PBI en deuda al año, insostenible. Y esto sucede porque el gobierno subestima a los merados: los mercados votan, sí. Pero no militan. Prefieren a este gobierno por sobre cualquier gobierno popular, sí. Pero a la hora de prestar no son ciegos y mucho menos tontos.

Ante esto muchos economistas (incluso que se reconocen como “heterodoxos”) continúan difundiendo el mito de que el nivel de endeudamiento aún es “sustentable”, basándose en que la relación Deuda/PBI es de la más baja de la región. Lo que omiten es mencionar que en el actual escenario internacional de “deuda cara”, cualquier nivel de endeudamiento es insostenible para una economía como la Argentina, es decir: una economía que pierde dólares por todos lados. La cuestión no pasa ya por el stock de deuda, sino por el flujo. Estados Unidos seguirá subiendo la tasa y eliminando por completo la posibilidad de hacer rollover.Como si fuera poco, el país va camino al déficit comercial y la fuga de capitales más alto de su historia. En ese escenario, incluso un ratio irrisorio de deuda/PBIse vuelve impagable en el mediano plazo, o dicho más fácil: por mas poco que debas, no sos capaz de generar un solo dólar neto y genuino, ergo sos insolvente. Lo primero que se resentirá son las reservas (que nos las prestaron) y posteriormente no sería descabellado pensar en la llegada de algún organismo multilateral de crédito (¿FMI?) como prestamista de última instancia.

En fin, el modelo necesita un garante dado que los números no cierran. Porque aparte de que te prestan 100 y después tener que devolver 107, en el medio el sector privado (alentado por el gobierno) se fuga 50 y se te van 10 en déficit comercial. No cierran. Matemática pura.

Por Leandro Ziccarelli
(Director del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA)

 

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