“LA FORMA MAS EFICAZ DE FRENAR EL AJUSTE ES CON CRISTINA”

UNA CHARLA PARA ENTENDER DONDE HAY QUE PONER EL FRENO

Pasando el tiempo en aquel oeste, en nuestro oeste conurbanense, el agite nos abraza y nos da letra para entender la importancia de este domingo. 

En el ambiente del rock no existe nadie con la osadía de explicar la importancia de Divididos, el legendario y vigente power trío del oeste del Gran Buenos Aires, sin mencionar el paso de Federico Gil Solá. Su estilo para tocar la batería fue decisivo para edificar el mote de “aplanadora del rock” que reluce y ratifica en vivo la banda desde aquel entonces. Lo que mucha menos gente sabe es que también es un hábil letrista para ilustrar realidades sociales y políticas, que no se redujo a la autoría de “Huelga de amores”, (de la célebre “y nos dijeron cerrá los ojos, dame la tierra, tomá la Biblia”). Una faceta que explotó en su carrera post Divididos,  y que lo llevò a editar tres discos: “Leaving Las Vergas” firmado como solista, “La suerte y la palabra” y “Operación Retorno”, con el proyecto Gil Solá & Exiliados. A esa sensibilidad la precede un posicionamiento político que jamás le interesó ocultar, y que ahora decidió llevarlo a fondo al sumarse a la lista de Unidad Ciudadana encabezada por Martín Rodríguez, como precandidato a concejal por el distrito de Hurlingham.

Y tuvo la amabilidad de recibir a Revista Patria en ‘ALOE’, su estudio de grabación y centro de operaciones, para hablar de este paso que decidió dar en el presente, de algunos que dio en el pasado y también un pantallazo de los que piensa dar en el futuro.

– Yo presencié un show de Exiliados en vivo allá por marzo del 2015. Y tomando como punto de referencia esa fecha, tuviste dos años bastante dinámicos: fuiste padre, el disco está en la calle, y ahora irrumpís en la política…

Lo hacés sonar como dificilísimo a todo eso, pero no es para tanto (risas). Igual te agradezco. Sí, el disco “Operación Retorno” lo editamos a propósito el 10 de diciembre de 2015 como para poder tener una buena noticia ese día. Pero finalmente salió a la calle en 2016. Y sí, pasaron un montón de cosas. Algunas muy buenas en lo personal, como dijiste, fui padre de Violeta que hoy cumplió 6 meses. Y el resto, la verdad que fueron una mala noticia atrás de la otra. Yo acá en el estudio doy clases y perdí muchos alumnos. La mitad, básicamente. Siempre hay alumnos que van y vienen, pero este último año y medio los fui perdiendo paulatinamente porque se quedaron sin trabajo, o porque la plata ya no les rinde y no pueden darse el lujo de tomar clases de batería. Ni de comprar discos, ni de ir a recitales, es toda una cadena de maltratos. Mi caso no es desesperante, pero conozco gente que, aparte de perder el trabajo, tiene que tomar remedios y no tiene para comprarlos. Es angustiante la situación de muchas personas y hay que tratar de ponerle un freno a eso de alguna forma.

– ¿A vos te convoca Martín Rodríguez para tener una referencia de que el ajuste también se plasma en la rama cultural?

Sí, yo soy de Hurlingham. Tengo toda mi historia cultural y musical anclada en este pueblo. Supongo que me convocaron por eso y por mi postura política de siempre, para sumar a la campaña. Mi candidatura es simbólica, porque estoy en el noveno lugar. Pero de eso se trata, de acompañar desde lo mío simbólicamente con ese doble sentido: para que gane Cristina,  para que gane Unidad Ciudadana en el distrito con la mayor cantidad de concejales posible; y a su vez que pierda Macri por la mayor cantidad de votos posible. Una elección de medio término es un referéndum, y por eso es importante que más allá de las posiciones políticas, estemos de acuerdo en que hay que ponerle un freno a este gobierno y a lo que están haciendo, que son desastres peores de los que imaginábamos. Así que lo esencial es frenar el ajuste y la forma más eficaz de hacerlo es con Cristina senadora.

– Mencionaste tu “postura política de siempre”. La historia de tu familia se encuentra vinculada al peronismo durante la década del ’70…

Mis padres fueron fundadores de la primer JUP (Juventud Universitaria Peronista), la anterior a la que integraron Néstor y Cristina. Y además estuvieron en ARP (Acción Revolucionaria Peronista), con John William Cooke. Mi madre es psiquiatra, así que por su profesión y por su militancia política estaba en las listas negras de la Triple A. Igualmente, no se sabe a ciencia cierta el motivo, no es que uno puede preguntar ‘disculpe, señor, ¿por qué estoy en esa lista?’ como si hubiese una coherencia (risas). Pero bueno, mi viejo se fue a Suecia y hoy sigue allá. En ese momento ya estaban separados y mi vieja estaba casada con un norteamericano, Robert, por lo que pudimos tramitar la visa e ingresar a Estados Unidos como inmigrantes comunes y corrientes, no formalmente como exiliados. Después vino el golpe militar y no pudimos volver. Mi vieja volvió de visita por primera vez en el ’83 y yo en el 85. Ella se quedo allá, pero yo regresé en el 90 para juntarme con Divididos y ya quedarme instalado.

–  Vos pasaste parte de tu vida en Estados Unidos, una sociedad que muchas veces es idealizada por la nuestra. ¿Tenés alguna reflexión respecto a ese contraste?

Si, de hecho hablé mucho sobre el tema. Creo que eso de ser dólardependiente es aparte de una cuestión económica, una cuestión cultural. ‘Che, a cuanto está el dólar’ y el dólar, y el dólar y el dólar, es una obsesión nacional. Compararnos con Estados Unidos es otra obsesión, como si esa comparación sirviera para algo. Y otra cosa que me llama mucho la atención es, ¿viste cuando se dice “porque Argentina es el único país del mundo donde pasa tal cosa”?. Y eso que dicen que pasa sólo acá, pasa en cualquier lado del mundo, incluyendo Estados Unidos. La última elección, sin ir mas lejos, fue robada: Hillary Clinton sacó 3 millones de votos más pero terminó asumiendo Trump. Entonces, como ejemplo de la democracia es un país bastante poco democrático en ese sentido. En una época tuve un micro en un programa de la Rock&Pop, que no me acuerdo como se llamaba, donde hablaba de estas cosas sobre desmitificar la sociedad norteamericana. Tampoco digo que sea una cosa terrible, espantosa. Sobre todo porque, al igual que Argentina, son como muchos países en uno. Cada estado tiene su singularidad, política y socialmente. Y el lugar donde crecí yo, en California, particularmente en el área de la bahía de San Francisco y Berkeley, es como una burbuja dentro de Estados Unidos. Hay mucho zurdaje (risas). Hay un progresismo que no es representativo de todo el territorio. Pero bueno, es algo que hablo mucho con la gente, sobre esa mitología alrededor de Estados Unidos que llega a través de los diarios, las películas y demás. Igualmente tuvo su lado positivo, por supuesto. Yo aprecio mucho haber podido estar en una época donde musicalmente había una movida muy interesante. Aprendí tocando allá y agradezco sobre todo a los amigos que tengo, que es muy buena gente, creativa y con sensibilidad política, que me ayudó y me enseñó un montón.

– Mas allá de que ahora formalizaste tu participación con esta candidatura, en tus redes sociales siempre dejaste ver tu postura política. Claro ejemplo es la foto de perfil de Milagro Sala en tu Facebook… 

Mirá, en realidad yo no me uní a Facebook. Me unieron, de prepo. Fue mi mujer, Laura Ros. Yo no tenía ni computadora. Fue allá por el 2009, cuando pasó todo el conflicto con el campo y la 125. Pero mi apoyo al kirchnerismo venía desde el 2003 y también fue público. En el 2005 con Exiliados editamos un disco llamado “La suerte y la palabra” y el título es en parte por eso. Yo sentía que habíamos tenido la suerte de heredar esa situación medio de casualidad. Y de repente, tener un gobierno populista, que es la última gran mala palabra en la actualidad. Sentía que había vuelto la palabra a la política. Hasta ese momento, escuchar a un político era como escuchar a un marciano, con esos lugares comunes y ese lenguaje técnico tipo Cavallo, que está hecho a propósito para que nadie entienda nada y no se meta. Lo mismo que pasa ahora, que encima al lenguaje técnico le sumamos que matamos a los dinosaurios (risas).

– ¿Y cómo influye eso en la relación con tu público?

Mi relación con el público fue así de entrada, con mi postura sobre la mesa.  Con lo hegemónico del discurso vigente, que la gente me decía hasta preocupada ‘No, Fede, no es así’ y me ponían tapas de Clarín (risas). Y si, hubo gente que se enojó conmigo, por esa creencia de que por ser un personaje público, entre comillas, no podés emitir opinión. Pero yo creo que la gente que realmente me respeta, mas allá de no estar de acuerdo conmigo, sigue estando y sigue viniendo a los shows. Y también se sumó mucha gente que está en la misma línea política que yo. Igualmente lo tengo bien aceitado, tengo la fan page donde hablo exclusivamente de música y no de política. Y mi perfil personal, que es donde tengo la foto de Milagro Sala, que la voy a dejar hasta que la liberen porque me quiero acordar todos los días que en este país hay presos políticos. Quiero acordarme cada vez que abro el Facebook que Milagro Sala está en cana ilegalmente, y que todos los que años anteriores se rasgaban las vestiduras con las instituciones y piripipí, hoy son cómplices y cínicos.

– Desde Unidad Ciudadana se habla con frecuencia de una estafa electoral de Macri. ¿Vos percibís gente engañada por Macri o es algo que nadie podía pensar que sería distinto a lo que es hoy?

Es lamentable porque el costo es altísimo. Pero si, creo que hay gente que se sintió profundamente estafada por Macri, que realmente creyó en su propuesta. Lo que pasa es que desde los medios hubo una campaña muy bien hecha. El otro día estuvo Axel (Kiciloff) en un encuentro acá en Hurlingham y recordó que Néstor decía: “Mauricio es Macri”. Pero la verdad que hicieron una campaña maravillosa: así como lavan dólares, lavan chorros. Y es tremendo porque el tipo estuvo 8 años en la Ciudad demostrando quienes son. Y antes de eso también, cuando Menem necesitó tener su Corte Suprema automática para frenarle todos los juicios por estafas al Estado que tenía con sus empresas. Acá en Morón nos robó tres veces con el tema de las cloacas. Ese era Macri robándonos, diciendo que iban a instalar cloacas que nunca instalaron. Que finalmente lo hizo Néstor junto con la municipalidad de Hurlingham. Y te lo digo porque vivo acá. La red gruesa se hizo en el año 2004/2005, y la red fina se terminó de hacer hace 3 años. Y lo increíble es que vino la Vidal a prometer que se iban a instalar redes cloacales que ya están instaladas. ¡Es una joda! Por eso yo no puedo creer que haya gente de por acá que vote por Cambiemos. Esta mujer vino a prometer que se iba a hacer algo que ya se había hecho y todos lo vimos. Es surrealista.

“Eso que dicen que pasa sólo acá, pasa en cualquier lado del mundo, incluyendo Estados Unidos. La última elección, sin ir mas lejos, fue robada: Hillary Clinton sacó 3 millones de votos más pero terminó asumiendo Trump. Entonces, como ejemplo de la democracia es un país bastante poco democrático en ese sentido.”

Desde el espacio de Randazzo se apela mucho al señalamiento de un peronismo tradicional que vendrían a representar ellos y que Unidad Ciudadana es el proyecto con el que Cristina dividió al partido. ¿Cómo analizás esto desde Unidad Ciudadana, teniendo en cuenta tu historia con el movimiento?

Yo no me considero peronista. Tengo una familia con una tradición peronista, así como también tuve un abuelo socialista y tremendamente gorila, pero un tipo increíblemente honesto que me inculcó cosas muy buenas también. En el ’83 apoyé a Alfonsin y después estuve diez años en contra de Menem. Yo no soy de ningún partido, apoyo políticas. Si veo que un gobierno está llevando a cabo una buena política económica y social, estoy más que conforme, porque, en general, ningún gobierno lleva adelante políticas que beneficien a la mayoría de la gente. Me interesan las políticas que impulsaron los gobiernos de Néstor y Cristina, y quiero que vuelvan. Lo de Randazzo, francamente, me parece un problema de él, no me preocupa. Además siempre hay internas. Yo solo quiero que gane Cristina y que vuelva dentro de dos años, porque sino vamos a estar al horno de verdad. Lo que están haciendo es abrumador, y no es sólo Macri, porque también están aliados radicales y unos cuanto muertos más dando vueltas por ahí. Con un blindaje mediático sin el cual jamás lo podrían hacer. Cualquier otro gobierno, hubiese caído sin ese blindaje. De hecho, con los Panamá Papers, el primer ministro de Islandia renunció. El ajuste, los tarifazos, son de una violencia inusitada y aparte innecesarios. Porque no es que veníamos de una crisis que lo justificara, como si podía decirlo Menem en su momento. Estos tipos hasta se pueden dar el lujo de decir “bueno, si, en realidad recibimos un país en orden”. Lo pueden decir porque saben que no va a haber ninguna repercusión en los medios.

-¿Considera que Macri radicaliza su discurso sobre la “pesada herencia” de una forma que no se atrevía a hacerlo antes de las elecciones presidenciales porque no confiaba en cuanto iba a prender?

Es que ni siquiera hace falta que lo haga él. En realidad él es un che pibe en todo esto. Es como Fredo Corleone, lo ponen como jefe del casino para que se divierta, pero no es el que manda, claramente. No hace falta que él diga nada, tiene a todos los medios para hacerlo. para inventar causas, para inventar titulares y quemarle la cabeza a la gente.

– ¿Ésta incursión en la política se traduce automáticamente en un parate de tus proyectos musicales?

No, para nada. El proyecto Gil Solá & Exiliados sí, está en remojo en este momento, hasta nuevo aviso. El otro día me junté con el ‘Bocha’ (Villegas, bajista de Exiliados) y estuvimos hablando de hacer alguna otra cosa. Pero la gente que no se preocupe que sigo con ganas de hacer música, igual que siempre e inclusive más. Una cosa no quita la otra, uno puede tener distintas actividades en la vida. Como por ejemplo, tener hijos y seguir tocando la batería (risas).

– Y mas allá de la reducción de alumnos, seguís con las clases…

Sí. Y la verdad que me da mucha lástima por mis alumnos que no pudieron seguir. No sólo porque dejen de tomar clases, sino porque no tienen tiempo ni de tocar la batería. Porque ahora en vez de hacer 40 horas en el trabajo, tienen que hacer 60. Veremos si a partir de la elección del domingo lo podemos empezar a cambiar. Porque es algo que me encanta. Al principio venía gente que me daba la impresión que quería clases de cómo ser famoso más que de batería. Por suerte, hace un tiempo los que quieren eso ya van a otro lado, porque tan famoso no soy (risas). Pero es algo que me encanta, porque es un espacio para pasarla bien, para olvidarse de los problemas. Es un santuario, no es un lugar para ponerle más presión a la gente sino para disfrutar el instrumento. Y jugar. Los yankees dicen “play music”, jugar música, no ‘tocar’. Es un lindo concepto.

– Alguna vez Ale Sokol presentó a Damián Bustos, baterista de El Vuelto, como “de la escuela Gil Solá”. Cuando empezó Catriel en Divididos, también sobrevoló un recuerdo de Gil Solá por su estilo. ¿Vos creés que hay una “escuela Gil Solá” entre los bateristas?

Creo que lo que llamó la atención fue una impetuosidad, un desenfreno hacia el instrumento que acá no era común. En parte, por la herencia de la dictadura, había una cosa como de tocar…(hace gesto de tocar rígido). Y en parte por una cuestión más terrenal, que es el tema económico: la gente tocaba con cuidado para no romper el parche, no romper el palillo porque era todo caro. No se soltaban. Lo pensé mucho, por eso es que tengo una respuesta, y creo que tiene que ver con esas dos cosas. Entonces aparecí yo rompiendo todo y llamó la atención. Catriel venía acá cuando tenía 13 años y era de preguntarme cosas. Por ejemplo, el sólo de batería de “Que tal?” fue improvisado. Fue algo que quedó de casualidad en la versión del disco y nunca más me volvió a salir. Y él lo sacó nota por nota. O sea, lo dicen ellos, no lo digo yo. Queda raro que lo diga yo. Pero son chicos que crecieron viéndome tocar en Divididos y me tienen muy estudiado.

Para alcanzar un cierre Revista Patria se vuelca sobre la sensibilidad que reinó durante la conversación. La sensibilidad de una nota, una letra, una declaración, un rol, una postura. Y todo se embuda en dos preguntas que abrazan al entrevistado y evitan un adiós poco feliz.

– Volviendo un poco a los ribetes políticos. ¿Qué significó Néstor Kirchner en tu vida?

Ufff. Quizás fue la primera vez en mi vida que sentí que había un gobierno que me representaba. Porque yo no viví el primer gobierno de Perón, viví el segundo que fue un espanto. Me fui a vivir a Estados Unidos y me tuve que bancar ocho años de Reagan y dos años de Bush, donde vi como se fueron destruyendo sistemáticamente las políticas sociales que habían hecho los demócratas en gobiernos anteriores. Y justo volví a este país para vivir diez años de neoliberalismo, de políticas de desguace del Estado. Y para mí Néstor significó la esperanza. Planteó cosas que nunca se planteaban desde un gobierno, siempre se planteaban desde la oposición. Y apenas asume, resuelve el problema con los maestros. Le corta la cabeza al jefe del Ejército que andaba despotricando sobre lo que había que hacer o no. Logra sacar a la Corte automática de Menem. En las dos primeras semanas ya demostró que todas esas cosas que supuestamente eran imposibles, por la relación de fuerzas y demás, eran mentira. Si se quería, se podía: simplemente había que tener la voluntad política para hacerlo y para bancarse lo que venía después. También significó la vuelta de la política a la vida cotidiana de la gente. Cuando yo volví en el 90, no se hablaba de política, era un pueblo vencido. La sociedad en general se sentía tan desmoralizada que no les interesaba. Si hablabas de política eras como un bicho raro que se había quedado en el pasado. Y ahora hay debate político, eso es importantísimo. Y paradójicamente, toda la gente que esta en contra del kirchnerismo, volvió a hablar de política gracias a Néstor. Y de alguna manera lo reconocen, porque antes que nada, se reconocen antikirchneristas.

– Desde este espacio entendemos lo fundamental de aportar diariamente en la construcción de la sociedad, ¿cómo hace PATRIA Federico Gil Solá?

Primero deberíamos definir que es la patria. Yo tengo distintas patrias, en ese sentido. A mi los nacionalismos me causan rechazo y sospecha desde siempre. Yo no siento que un tipo que nació del otro lado de la frontera de Argentina sea menos hermano que los que están de este lado. Creo que la cosa pasa por otro lado. Porque hay muchos argentinos con los que tengo muchas cosas en común, pero hay otros con los que no tengo nada en común, que si fuese posible me matarían e inclusive lo intentaron. Porque los que pusieron una bomba en el auto de mi vieja, también eran argentinos. Asi que es complicado el tema de la patria. Yo tengo un tema que se llama “A Patri” que habla sobre eso (“A un general llamado Paz lo convirtieron en camino, que se usa para separar a los negros, de nosotros los argentinos”). Me parece que lo importante es tratar de ser consecuente y solidario, de estar bien informado. Yo por ejemplo, no tomo las noticias como vienen de la televisión, me informo por otros medios. Con la tele te quedás mucho en la imagen, en la fotito y de repente te das cuenta que te están hablando de cualquier cosa, es muy fácil manipular con la imagen. Y en este momento hay que tener en cuenta que hay un enemigo real, que cada acto de este gobierno es más sufrimiento para los que menos tienen, y hay que actuar en consecuencia con eso. Todo lo demás es secundario.

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