FLORECIENDO ENTRE PALOS Y BOCHAS

LA PATRIA ES EL OTRO

Un proyecto soñado que día a día celebra mayor realidad. 

La comunidad cuenta con enormes proyectos de socialización e inclusión para los más chicos. Desde Revista Patria, queremos acercar una de las propuestas más solidarias y admirables de las que hayan surgido en estos últimos años: la Liga de Hockey Social ‘Mil Flores’. Un pequeño repaso histórico los hará sentir tan felices como a nosotros al momento de llevar adelante esta nota.

Este espacio nació de la necesidad de garantizar una mayor inclusión en Lomas de Zamora a partir del deporte. Ante este reclamo, hubo una respuesta del gobierno provincial en 2013, cuando se otorgó un subsidio al club ‘Almafuerte’ de Villa Albertina para que se pueda poner en condiciones una cancha de cemento con al que contaban.

A partir de esa intervención “pudimos ver como hay una dinámica alrededor del deporte masculino desde muy chiquitos, fomentado por el deporte, pero que las nenas casi no están en los clubes”, explica Rocío Caballero, presidenta de ‘Mil Flores’.

Mil Flores’ ya cuenta con catorce equipos compitiendo, con mil jugadoras fichadas y con otros tantos clubes que buscarán entrar en la competencia el próximo año.

“Muchas nenas contaban que cuando los hermanos se iban a jugar a la pelota al club se tenían que quedar a hacer las tareas de la casa”, cuenta la encargada de poner este proyecto sobre las vías en base a un arduo trabajo cotidiano. Para intentar contrarrestar esta tendencia, se pensó en cómo adaptar un deporte en el cuál las chicas se sientan más incluidas, afrontando la principal complicación: en Lomas de Zamora no hay canchas de hockey por fuera de los clubes tradicionales, pero sí muchas de papi-futbol . De esta manera, la idea que surgió fue la de utilizar el hockey en la modalidad de pista.

Luego de algunos torneos algo desorganizados en el club Almafuerte, varias instituciones se pusieron en contacto, se crearon nuevas, y para fines de 2015 se realizó en la cancha sintética de Banfield un torneo piloto que reunió aproximadamente 700 chicas que iban desde los 4 años. Todo un logro y una demostración de que la idea era bien recibida y con una enorme proyección.

Luján con el uniforme de Almafuerte en una jornada de trabajo para Mil Flores

Dos años después, la liga ‘Mil Flores’ ya cuenta con catorce equipos compitiendo, con mil jugadoras fichadas y con otros tantos clubes que buscarán entrar en la competencia el próximo año. “Hoy en día el hockey creció demasiado en términos barriales” celebra Luján, representante de Almafuerte, y destaca que “muchas chicas tienen la oportunidad de disfrutar y ser contenidas en el club”.

El número de equipos en la liga se tradujo también en un crecimiento de su alcance. Con instituciones de Almirante Brown, Avellaneda, Quilmes y Lanús, ya no se trata de una experiencia que sólo se circunscribe al partido de Lomas de Zamora, como cuando se empezó con el arreglo de aquella canchita de cemento.

A raíz de esta mayor presencia es que se resolvió crear dos seleccionados: por lado están aquellas jugadoras que pertenecen a clubes propiamente de Lomas, nucleados en el equipo Mil Flores, y por otro aquellas que integran clubes de otros municipios, vistiendo la casaca del Libertad Sur.

A los palos y bochazos

Mil Flores no sólo nació con la intención de crear un espacio de inclusión para las chicas que estaban excluidas del deporte, sino que también se trata de otorgarle un espacio a las pibas del barrio para que pudieran sentirse contenidas en estos tiempos de crisis. “En un contexto como el que estamos viviendo, es fundamental el deporte porque atraviesa horizontalmente a las jugadoras, ya que les da autoestima, les da disciplina, les hace tener continuidad, les hace estar contenida con gente que pasa la misma situación que ella”, analiza Rocío.

Es a raíz de situaciones como las que vivimos actualmente que se nota como la liga actúa en todo el sentido de la palabra social. Basados en una matriz estrictamente cooperativista, todos los clubes participan de bingos, rifas y comidas para costear los pasajes de las chicas que integran el seleccionado. Además, cuenta con una cuota simbólica que es paga por aquellas familias que la pueden costear. La única condición acá es estar comprometido con el club y con la liga, ayudándose entre todos.

“Estudio y mi tiempo libre se lo dedico al club, y dejo de hacer cosas porque me encanta contener y transmitir amor a muchos chicos y chicas que necesitan cariño”, cuenta emocionada Luján, expresando en palabras de qué se trata eso de comprometerse.

 El hockey es un deporte caro, teniendo en cuenta que hay que conseguir zapatillas, el palo y las canilleras para poderlo practicar, junto con distintos elementos de seguridad. Sin embargo, desde la intendencia, haciendo caso a los pedidos de la gente, otorgaron kits a los clubes para que a ninguna chica le falten sus herramientas a la hora de competir. Esto desnuda la realidad ineludible de que con un estado presente, todo el esfuerzo y el compromiso que se realice desde las distintas organizaciones tiene mejores resultados.

Mil Flores es ejemplo de lucha comunitaria y de resistencia. El compromiso y la decisión de personas como Rocío o Luján demuestran día a día que, a pesar de las desastrosas políticas gubernamentales que golpean el bolsillo de las clases populares, es posible lograr una integración social en el amplio sentido de la palabra.

“En un contexto como el que estamos viviendo, es fundamental el deporte porque atraviesa horizontalmente a las jugadoras, ya que les da autoestima, les da disciplina, les hace tener continuidad, les hace estar contenida con gente que pasa la misma situación que ella”, analiza Rocío Caballero.

En estas horas, dos seleccionados que representan a la liga de hockey social Mil Flores están viajando a Catamarca para competir en nombre del conurbano sur en la 8va edición del ‘Torneo Nacional de Hockey Social’. Los seleccionados de Mayores y Sub-12 se enfrentarán con seleccionados provenientes de distintos puntos del país con el objetivo de acortar distancias en el marco de mayor inclusión.

Como la flor de loto para los budistas, estas organizaciones nos demuestran en su cotidianeidad que puede nacer una y mil flores mientras el compromiso se transforme en esfuerzo y trabajo.

Acerca de Christian Buczny 4 Articulos
Estudiante de comunicación. Hincha del rojo, de la escuela del Bocha y Román.

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