MENOS ROSCA Y MAS PODER

HUMILDAD, PERO CON UN POCO DE EGO

Un breve aporte al llamado de militar. Porque todos tienen un poco de ego. También los que aportan. 

Cualquiera puede pensar que cerrar las listas es cuestión de observar nombres y armar un rompecabezas estratégico. Una voluptuosa y regocijante algarabía ególatra de elegir lo que se le canta el tomate a quien tiene el poder de decidir. O quizás es mucho azar rodeado de frases hechas, o de hacer la cancha horizontal a la española. O puras mentiras y mitos.

La rosca lo define con ojos brillosos como si tuviera pertenencia. Asume un rol mayor a atestiguar el ‘que pasa’. Es el hincha histórico de la platea que por años dentro del club se autoconvenció de saber tanto o más que Bilardo para jugar una final de Mundial. Entonces, ¿todos tienen ese regocijo de rosquear?

“Muchas veces los dirigentes políticos, y muchas veces eso a veces también me cansa, se la pasan especulando qué pasa de acá al 19, al 21 pero por favor… ¿ustedes no se dan cuenta? ¿No se dan cuenta acaso que si la gente sigue recibiendo estas facturas de servicio, si los precios siguen aumentando, si los remedios siguen aumentando, si nos siguen endeudando, de qué 19 me están hablando? Yo quiero que la Argentina con los 42 millones de argentinos llegue al 19,no un dirigente, quiero que lleguen los argentinos al 2019, de eso se trata. ¿Qué ganamos con la especulación?”

La única conductora de movimiento nacional y popular supo ser bastante clara en el estadio de Arsenal, tanto para ajenos como para los propios. E inevitablemente este texto pretende aportar a que sean los propios los que recapaciten acerca del papel de la política. Si muchos pretenden jugar al Mazzon, al Zannini, al Peña o al Underwood, sería ideal que estén afuera de la militancia, porque ese rol lo tiene los que ostentan el poder.

No estaría mal encuadrar la política hacia la dirección para la cual está concebida, que no es otra que transformar la cotidianidad del pueblo. Y eso no conlleva mayor esfuerza que hacer un lectura de lo que la sociedad necesita y llevarlo adelante a los fines de mejorar la vida de quien está de pie.

Con un presidente que no sabe lo que es viajar en colectivo, encontrarse en una plaza a matear con amigos y desconocidos, aborrece la solidaridad, y desconoce la sensibilidad que se genera al abrazar un laburante, no caben dudas de donde están los límites. El blindaje mediático, la pertenencia al poder económico, la incidencia de los que mueven la guita y definen si una corrida bancaria hunde a toda una nación. Ese es nuestro presidente.

Ante la claridad de lo que el país afronta, creer que la solución va de la mano en ‘ofenderse’ o cantar truco con cara de Brandoni canchereando, es estar leyendo cuentos para los nenes a lo Bush. La solidez y el corazón limpio es lo único que hará prevalecer al peronismo.

El contacto con cada uno que se ha sentido abusado por este modelo político que llena las arcas de la bicicleta financiera es el camino para frenar la destrucción del futuro. El absurdo de creer que se está a la altura de combatir tamaño poder cascoteando compañeros y desacreditando decisiones, no es más que la utopía de la inconsciencia. Para eso hay otro espacio político que vive de dividir y ser funcional.

Acerca de Andres Miquel 1 Articulo
Lic. en Periodismo. Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

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