DURAN BARBA AL GOBIERNO, NICOLAS NARVAEZ AL PODER

LA NUEVA POLITICA

Un análisis a la conceptualización política del actual gobierno. Marketing, imaginación, futuro, Durán Barba.

El 3 de junio pasado, el asesor político estrella del Pro, Jaime Durán Barba, dio una entrevista exclusiva al diario Clarín donde dejó en claro como se construye la imagen de un candidato. La diferencia entre lo “real “y “la realidad” son expresadas en esas  líneas de manera imperdible y, como quien descubre el truco de un mago, trataremos de desmenuzar.

“El Camarada Ogilvy, que hace un momento no existía ni en la imaginación, era ya una realidad. Le pareció curioso que  fuera posible crear hombres muertos, pero no seres vivos. El camarada Ogilvy , que nunca existió en el presente , existía ahora en el pasado y una vez olvidado la falsedad perpetrada en aquellos instantes, existirá  con los mismos trazos auténticos y basado sobre idénticas pruebas documentales que Carlomagno o Julio Cesar” (1984.Orwells.1948).

“Nosotros medimos siempre si la gente conoce o no a tal candidato, después si lo ve bien o mal. Por ahí empezamos. Nosotros, desde hace 35 años encuestamos a un personaje político de ficción. Lo hemos encuestado en Perú, acá, en Ecuador, en Guatemala, en México. Se llama Nicolás Narváez. Es un candidato no existente. Nicolás, normalmente, tiene entre 12 y 15 por ciento de conocimiento. Nosotros hacemos mucho trabajo académico. Cuando experimentamos y ponemos a Narváez en lista de políticos da que tiene poca agrado y mucho desagrado. pero cuando lo ponemos en la lista de estrellas de TV, con artistas, tiene mucho agrado y poco desagrado” (Duran barba/entrevista junio de 2016 Clarín)

Antes que nada explico que tomé dos fragmentos de ficciones que hablan sobre ficciones. El  primero pertenece al libro ‘1984’ de George Orwell del año 1984. En él, Wintson, el protagonista, trabaja en el “Ministerio de la Verdad” y su función consiste en “adecuar” historias para que sirvan como guía al pueblo en el que transcurre el drama.

El segundo fragmento pertenece a una entrevista que le realizó Clarin al asesor del macrismo desde el 2005 Jaime Durán Barba. En la nota, el ecuatoriano ejemplifica cómo se puede instalar un personaje de ficción como candidato y de esa forma analizar la relación que la sociedad tiene con la construcción del sentido de verdad. Potenciado, claro, con el auge de las redes sociales y la posibilidad de un ciudadano 2.0 que llega a la realidad a través de una construcción de lo real proporcionada por una pantalla.

Durán Barba crea un ciudadano que paga el ajuste con esperanza. Si existe o no, no es lo que analizamos, pero sabemos que él le da entidad. Lo transforma en real y por ende en un modelo para el resto.

Muchos años después de Orwells, Durán Barba retoma sus ideas, quizás de forma inconsciente, para hacer un análisis de la sociedad argentina en una entrevista que explica en mayor o menor medida la actualidad política.

Esto demuestra por lo menos dos cosas: 1) G.Orwell  era un maldito genio. 2) Jaime Durán Barba, entiende como pocos la comunicación actual; y sabe lo que quiere decir y lo que busca provocar con sus palabras.

La primera afirmación sólo sirve para recomendar leer al autor de ‘Revolución en la granja’ (que no es poco) y la segunda para estar atentos a como la construcción del sentido es estudiada y atacada por distintos consultores políticos.

No es que niegue un relato como tal. No es que me parezca mal . De hecho creo que no hay forma de comunicar sin relato. No me parece que se pueda contar algo desde un lugar fuera de las pasiones y visiones de cada persona. Simplemente estar atentos a estos mecanismos que van influyendo en nuestras visiones y construcciones en forma diaria, noticia a noticia, caracter a caracter, y píxel a píxel.

El autor francés Jean Buardrillard en su texto ‘Cultura y simulacro’  se refirió  a la   “Hiper realidad”  como “la generación de modelos de algo real sin origen ni realidad”. O sea,  una “realidad basada en síntomas  que proviene de lo real pero sin necesaria conexión directa con lo real.”

Según esta visión, sólo podemos acceder a lo real a través de síntomas que nos ofrece esta realidad “ficcionada” pero con síntomas que actúan como reales.

Digamos que la construcción a la que apunta el macrismo es una hiper realidad, es decir una estructura ficcional a instalar en el día a día del votante; un nuevo “Nicolás Narvaez”, una puesta en escena que deja de ser ficticia cuando es tomado como real.

Veamos cuantas veces Durán Barba puede imponernos un “Nicolás Narvaez” es una entrevista como esta:

“La gente siente que el ajuste fue duro y al mismo tiempo cree que el futuro va a ser muy bueno”. Él  se pone en vocero de “la gente”; la misma gente que dijo que “tiene su propio mundo”,  ahora asegura sus pensamientos y expectativas.

Su “Nicolas Narvaez” consiste en primero buscar el consenso innegable: “el ajuste es duro”, para concatenarlo con la “esperanza de la gente”.  Más allá de que es opinable su posición, él asocia la esperanza al macrismo como una verdad tan cierta como lo difícil de un ajuste.

Como si trabajara en el ministerio de la verdad de Orwell, Durán Barba crea un ciudadano que paga el ajuste con esperanza. Si existe o no, no es lo que analizamos, pero sabemos que él le da entidad. Lo transforma en real y por ende en un modelo para el resto.

Ante la  pregunta sobre la corrupción en el gobierno de Macri Jaime contesta: “Creo que Macri hace lo posible para que no haya. No puede no haber corrupción en un país en el que hay piquetes y en el que los maestros bailan en la calle con tambores en vez de dar clases. No hay respeto a las instituciones.”

Rara su posición. Encuadrar la idea de corrupción a los piquetes, cuando es un modo de reclamo que, guste o no, está ligada a los que menos tienen, es instalar otro Narváez inmenso. Es alejar a la idea de corrupción del funcionario público de elite y traspasarla al más débil, al que reclama, al que corta una calle en busca de trabajo, comida o vivienda.

En la entrevista, la contradicción es un elemento constante. Pero no parece que él la padeciera, sino que la busca y hasta la incentiva en su intento por provocar. No sólo dice que “los intelectuales suelen ser bastante bobos” y  que “leía poesía en las clases de Derecho” sino que asegura “ya no trabajar” para el macrismo a pesar de que habla siempre en primera persona de esa fuerza política.

Entre contradicción y contradicción, entre Ironía  e ironía, Durán Barba va dejando sus Nicolás Narváez bien esparcidos. Soslayados pero latentes entre muchas frases con fuerza de título, su visión del mundo va quedando representada e instalada sin gritar pero sin lugar para ser refutadas.

El cristinismo como un fanatismo fuera de lo racional, la muerte de las ideologías, la corrupción ligada a los piquetes, la esperanza del ajustado, y muchos ejemplos más. Cuando el lector quiera entender que se trata de un relato ya será demasiado tarde y será tan verdad como “lo que mata es la humedad” y “el tiempo está muy loco”.

 “Solo me interesan los números”, asegura  al principio de la entrevista y no brinda un sólo porcentaje en toda la nota. Parece tener en ancho de espadas pero en ningún momento lo muestra. Da la impresión que lo guarda para la última mano y por ahora le viene saliendo bien.

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